limpieza facial

CONSEJOS PARA TU RUTINA FACIAL
A pocas se les escapa que purificar la piel es el paso indispensable para oxigenar, desobstruir los poros y abrir pasó para que penetren los activos de las cremas. De hecho, el 73% de las españolas dedica entre uno y cinco minutos a su rutina de limpieza, aunque solo el 31% lo hace mañana y noche.

Es frecuente que no se utilice el limpiador adecuado. Es necesario conocer los productos y dejarse asesorar por un experto sobre qué textura y componentes convienen para nuestro tipo de piel. De hecho, conviene alternar las fórmulas líquidas con las compactas, especialmente en invierno, para evitar la deshidratación.
Los bálsamos, por ejemplo, son un regalo para las pieles secas porque limpian sin comprometer la capa de protección natural, gracias a ingredientes como el ácido linoleico o los aceites naturales de semillas.
Las toallitas desmaquillantes realizan una limpieza superficial y pueden resultar agresivas. En la actualidad gana popularidad el agua micelar, que te ayuda a eliminar las impurezas y el maquillaje (incluso de labios y ojos) y también reconforta incluso las pieles sensibles en un solo gesto sin ser perjudicial ni agresiva para nuestra piel.
Las fórmulas más innovadoras y que cada día más gente usa en la actualidad se enriquecen con ácido hialurónico, antioxidantes como el té verde; calmante como el agua de rosas, o probióticos que protegen la flora cutánea.
La doble limpieza no es necesaria .Ya no hay que combinar un producto detergente con otro de base oleosa gracias a los productos dos en uno.
Jabón, ¿sí o no? “Las pastillas o espumas no resecan siempre que contengan glicerina, avena o ácido láctico, pero sí agreden a nuestra piel si incluyen sosa o perfume por su alto contenido en alcohol”
¿Y las pieles grasas? “Deben utilizar limpiadores al agua con ingredientes como el ácido salicílico”.
¿Cómo aplicar los productos? Al aplicar el limpiador se usa siempre desde el centro del rostro hacia fuera. Todos los gestos deben ser suaves.
¿Cuáles son las zonas claves? Insiste en la nariz, la barbilla y la frente, sin olvidar la raíz del cabello, el cuello y el escote.
Para acabar… Aclara con agua tibia y finaliza siempre con agua fría, que ayuda a cerrar los poros. Y al secar la piel, hazlo con suavidad, apretando la toalla contra el rostro.
Es muy importante que esta rutina la hagamos por la mañana y por la noche.

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